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Destellos en Línea

Por: Aracelis Ureña Ureñadomingo 17 de marzo de 2013
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"Hoy mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios". El Señor nos ha

dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante,

pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el

viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia y el Señor parecía dormir".

                                                                                         Benedicto XVI

La renuncia de un papa

Aunque profeso la fe católica, siempre escribo para todos, sin importar la iglesia en que se congreguen,  pero que creen en un mismo Dios. Hoy he querido referirme al papa Benedicto XVI,   que realizó la última audiencia pública de su pontificado, este miércoles, un día antes de que se produjera  su renuncia oficial que comunicó de manera inesperada el pasado 11 de febrero.

Y quiero hablar de Benedicto XVI, por una sola razón; y es que aunque mucho se ha hablado de las razones de  su renuncia, hasta el momento no pasan de ser simples conjeturas,  y mi razón es que la decisión del papa la califico como un acto de gran humildad, pues es muy difícil que una persona que ocupe un sitial tan alto, reconozca públicamente no estar en la capacidad física de ejercer su ministerio, porque creo que no hay una cualidad más digna en un ser humano que la humildad.

Humildes de corazón

La humildad no es un concepto, es una conducta, un modo de ser, un modo de vida. La humildad es una de las virtudes más nobles del espíritu. Los seres que carecen de humildad, carecen de la base esencial para un seguro progreso. Las más bellas cualidades sin humildad, representan lo mismo que un cuerpo sin alma.

La humildad es signo de fortaleza. Ser humilde no significa ser débil y ser soberbio no significa ser fuerte.
La humildad es la más sublime de todas las virtudes admirables. Virtud sin humildad no es virtud. El que posee la humildad en alto grado, generalmente es poseedor de casi todas las virtudes, pues la humildad nunca se encuentra sola. Ella es aliada inseparable de la modestia y forma una trilogía con la bondad.

La humildad nos hace tolerantes, pacientes y condescendientes con nuestros semejantes. Es la mansedumbre, la prudencia, la paciencia, la fe, la esperanza.

La humildad es signo de evolución espiritual. El humilde es un ser que ya ha limado muchas de sus impurezas e imperfecciones. Si algún acontecimiento sacude violentamente su espíritu, el humilde sabe recibir los golpes de la vida con fe y resignación y pronto su alma encuentra el alivio necesario.
Los beneficios de la humildad

1. Quien aprende a realmente ser humilde, logra vivir una vida más feliz.

2. Al estar en armonía con uno mismo, se está dispuesto a mostrar honor y aprecio hacia otras personas. Valorarse a sí mismo trae aparejado valorar a los demás.

3. La humildad crea serenidad y tranquilidad

4. Con humildad se desarrolla la capacidad de admitir las equivocaciones, ya que se elimina el miedo a sentir que uno no vale nada. Al conocerse a sí mismo, la crítica se transforma en una posibilidad de crecimiento.

5. Con humildad, es más fácil perdonar a otros rápidamente.

6. Humildad es apreciar lo que tenemos, es tener conciencia de que todo es un regalo.

Ser humildes significa comprender que somos capaces de equivocarnos.


Para recordar todos los días….

“Confío en mi; creo que soy capaz de equivocarme;
analizo mis errores y trato de modificar mis actitudes para bien.
Así haré crecer la confianza de los demás.”
Todos necesitamos creer, necesitamos seguir evolucionando. Por eso no debemos nunca negar nuestros errores
y menos aún culpar o responsabilizar a otros de ellos.
Cada uno de nosotros ha sido dotado de ciertos atributos…talentos, dones y virtudes,
Si hemos logrado desarrollar alguno más que otro, o sobresalir gracias a ciertas destrezas eso no nos autoriza para sentimos superiores a los demás. Que valoricemos demasiado una virtud propia seguro que va a introducir un desequilibrio en nuestros actos
y podemos quedarnos esperando infructuosamente un reconocimiento. Ser humilde es comprender que cuando las cosas no marchan bien
puede ser señal de que no estamos haciendo algo correctamente en nuestra vida. ¡Cuánto debemos aprender de aquellos que hacen su trabajo en silencio sin alardear de sus éxitos!
Cuanto respeto deben infundirnos ellos...Dejemos de creernos lo que no somos
porque nos convertiremos en seres insoportables y viviremos inmersos en un mar de conflictos”.

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Que Dios les dé una feliz semana,  con abundantes bendiciones, salud y suficiente amor y alegría en el corazón para vivir cada día a plenitud.

 

aracelisurena@hotmail.com 

 

 

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